La ONU advierte sobre la tecnología que podría leer la mente: qué hay de cierto
Durante siglos, nuestros pensamientos fueron el último lugar verdaderamente privado. Podemos callar, disimular o mentir, pero nadie puede entrar en nuestra cabeza. La ONU acaba de advertir que eso podría cambiar.
A comienzos de octubre, un informe del secretario general de la ONU, António Guterres, presentado ante la Asamblea General, alertó que la neurotecnología avanza tan rápido que podría convertirse en una amenaza para los derechos humanos. Y la razón principal tiene que ver con la inteligencia artificial.
¿Qué es la neurotecnología?
Son dispositivos y sistemas que miden, analizan o incluso modifican la actividad del sistema nervioso. Nació en la medicina, para diagnosticar y tratar enfermedades, pero ya no se queda en los hospitales:
- Hay diademas, audífonos y relojes que miden señales cerebrales o niveles de estrés y se venden para meditar, concentrarse, dormir mejor o jugar.
- Hay implantes cerebrales que permiten a personas con parálisis mover un cursor o escribir con el pensamiento.
- Y se ha usado en algunos sistemas de justicia, por ejemplo en detectores de mentiras basados en imágenes del cerebro.
Entonces, ¿ya pueden leer la mente?
Aquí conviene ser precisos: hoy ninguna tecnología lee pensamientos como en las películas. Lo que preocupa a la ONU es hacia dónde va.
Según el informe, investigadores sugieren que al combinar estas señales cerebrales con inteligencia artificial se podrían llegar a decodificar información sobre pensamientos, intenciones o recuerdos, y construir perfiles psicológicos que predigan el comportamiento de una persona. La IA es muy buena encontrando patrones donde los humanos no los vemos, y las señales del cerebro son, en el fondo, patrones.
La UNESCO ya había advertido algo similar: los datos neuronales se generan de forma inconsciente y pueden revelar pensamientos y sentimientos incluso sin que la persona lo sepa.
Los riesgos que señala la ONU
- En la justicia: que se usen datos del cerebro como prueba en juicios o interrogatorios sin las garantías necesarias. El informe señala que datos creados con fines médicos se están reutilizando en tribunales sin la protección adecuada.
- En los dispositivos de consumo: empresas que recogen grandes cantidades de datos neuronales con aparatos vendidos para bienestar, juegos o productividad. Esos datos podrían terminar en manos de autoridades o usarse para otros fines.
- En el control social: el uso de estas tecnologías para vigilar o presionar el comportamiento de las personas.
Lo que propone
- Tratar los pensamientos y los datos del cerebro como datos personales altamente sensibles.
- Exigir consentimiento informado y validación científica antes de usar estas tecnologías.
- Prohibir su uso obligatorio en la justicia, como los detectores de mentiras cerebrales, y su uso para coaccionar.
- Crear reglas claras para gobiernos y empresas antes de que esta tecnología se vuelva rutina.
Latinoamérica ya dio un paso
Este debate no es lejano. Chile fue el primer país del mundo en proteger los «neuroderechos» en su Constitución, en 2021, para resguardar la actividad cerebral y la información que proviene de ella. Y la UNESCO aprobó el primer marco ético global sobre neurotecnología, que pide proteger especialmente la mente de niños y adolescentes.
¿Y esto qué tiene que ver con el marketing?
Más de lo que parece. El neuromarketing, que estudia las reacciones del cerebro ante anuncios, empaques o precios, existe desde hace años en laboratorios y con participantes voluntarios. El cambio es que ahora los sensores están en dispositivos de uso diario y la IA puede interpretarlos a gran escala.
Para las marcas, esto abre una pregunta de fondo: ¿hasta dónde es legítimo conocer al consumidor? Algunas ideas para tenerlo claro desde ya:
- La confianza es el activo más valioso. Un cliente que siente que una marca sabe demasiado sobre él no se siente atendido, se siente vigilado.
- Pide permiso y explica para qué. Con cualquier dato del cliente, no solo los cerebrales, el consentimiento claro deja de ser un trámite y se vuelve una ventaja.
- Que la IA sirva para entender mejor, no para manipular. Personalizar una recomendación no es lo mismo que explotar una emoción.
- Anticipa la regulación. Lo que hoy es una advertencia de la ONU suele terminar en leyes. Las marcas que se adelanten llegarán mejor paradas.
En resumen
No, la tecnología todavía no lee la mente. Pero la combinación de sensores cerebrales cada vez más comunes e inteligencia artificial cada vez más potente hace que la ONU pida reglas ahora, antes de que sea tarde. Nuestra mente es el último espacio privado que nos queda, y vale la pena protegerlo.
En DBR creemos que la IA en el marketing debe usarse con transparencia y respeto por las personas. Esa es, para nosotros, la única forma de construir marcas que duren.
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Fuentes: IPS Noticias · The Week · Noticias ONU · Gizmodo
